Sindrome De Domingo Por La Tarde

martes, 8 de diciembre de 2015

Par-alelo

Eran las diez de la noche, él se encontraba en una mesa junto a una penumbra que lo abrazaba con cada palabra saliente de la tinta.
Hacia tres meses que tenía un bloqueo mental-literario. El causante de ello fueron las palabras impresas en un telegrama que había recibido desde una editorial rechazando uno de sus tantos relatos:
"Muchas gracias, Sr Diaz por habernos enviado su material. Por el momento estamos en la búsqueda algo más dinámico, menos abstracto(sin personajes no hay trama ni acciones)
Espero podamos contar con algo de ese estilo la próxima ocasión.
Atte.
           R. Fumo
                             Editorial "los siete locos"

Diaz trató de no frustrarse con lo ocurrido, pero habían pasado noventa días de su ultimo escrito y eso lo deprimía aún más.
Ahora, en aquel bar que unía nostalgicamente Callao y Corrientes, algo en su interior hizo que levantara la mirada hacia la ventana y vió como una persona idéntica a él cruzo por la vereda.
Creyó haber tenido una ilusión, propia de su depresión crónica devenida en estrés.
Diaz logró reaccionar a tiempo, juntó sus libretas malabaristicamente y dejando el poco dinero de su bolsillo en esa mesa de madera gastada salió corriendo a buscar a su "otro yo".
Lo vio a una distancia de cuadra y media, extrañamente iba vestido como él lo había hecho ayer:
jeans gastados, zapatillas negras combinando con una remera gris que en su espalda llevaba el logo de Pink Floyd.

Sigilosamente como gato de madrugada, caminó tras él. Con miedo y curiosidad pensó si estaba en lo correcto al descubrir que existía un alter ego de si mismo dentro de su realidad.

Se acercó y al estar a dos pasos de ese sujeto extraño, el "otro Díaz" antes de que apoye su mano en el hombro lo agarró del brazo con una violencia sorpresiva. En ese instante se cruzaron las miradas fijas y sus ojos denotaban una calco manía espejada, exactamente idénticos al punto de llegar al sinsentido de lo que estaba viviendo.

Su otro yo le sugiere que lo acompañe a los rincones más oscuros de la calle Uruguay para transmitirle un mensaje muy importante.

Sin objeciones lo acompañó y al llegar al lugar, escuchó de la voz proveniente de aquel individuo como si fuera la propia: "Gabriel"(así se llamaba Díaz) atónito se quedó escuchando lo siguiente:

"Tengo una premisa: Sí no encuentras al Apostador, puede que nadie se interese en tus relatos, búscalo!"

Acto seguido, sacó un revolver calibre 22 de esos que suelen ser fácil de esconder y lo apuntó.
Díaz cuestionó al hombre del ayer:

"¿Quién es o fué el apostador? ¿no irás a matarme? ¿Por qué tenés el mismo aspecto que tuve ayer?"

El clón de Díaz no hizo respuesta alguna, solo jaló el gatillo con un dedo curtido de tanto escribir, como Gabriel.

Al recibir el proyectil directo en su pecho, sintió como el frío mármol de su habitación lo despertó en el suelo más italiano de su barrio. Sudado y lleno de dudas se preguntó por qué soñó tal pesadilla, pero su mayor inquietud después de aquel letargo fue la intriga sobre quién era "El Apostador"? y para encontrarlo, tenía que obtener alguna pista que lo lleve hacía él....

Continua 


posted by Juano Monzón at 23:19 0 comments