Sindrome De Domingo Por La Tarde
jueves, 14 de abril de 2016
Bucle, parte II.
Hoy busqué la suerte en una entrevista laboral, que resultó que la entrevista, al llegar al lugar indicado me comunican que no había ninguna entrevista programada.
Caminando de regreso desde Posadas y Las Heras hasta Thames y Paraguay, entre el océano de individuos invadiendo cada centímetro de la vereda, corriendo esa maratón, quizás a sus hogares, a algún bar de encuentros nocturnos o simplemente huyendo de la realidad y terminar en el lugar menos impensado hasta que el sol le vuelva a dar el "buenos días".
Mientras tanto yo seguía frustrado por mi suerte, observando cada paso que daba, en esas Converse negras manchadas con lavandina, me recordaban que Charly ya no ensuciaba más el comedor y ahora ensuciaba el patio, pero seguía desayunando pantuflas en mis descuidos matutinos.
Por culpa de la suba de transportes y mis escasos billetes en una mochila andrajosa, decidí ir hasta la parada del 55.
Subí y milagrosamente conseguí asiento, diez cuadras transcurrieron y explotó una rueda justo al parar en un semáforo, subí al que venía detrás. También había conseguido asiento, sentí tanta suerte como campesina encontrando un trébol de cuatro hojas.
Lloviznaba, la ventana no se podía cerrar, a lo que resignado me acomodé y mientras saqué de mi mochila el cuaderno de notas, iban golpeando esas pequeñas gotas como si fueran pequeños avioncitos de papel sobre la camisa a cuadros, que parecía sacada de alguna tienda escocesa de dudosa reputación varonil.
Pasaron diez minutos hasta que logré encontrar una birome que me había regalado ella en mis tiempos de facultad y siestas en Parque Centenario...
Ya con la página en blanco lista para ser invadida por el collage de pensamientos agotados pero no vencidos, en los que después de un día agotador en un trabajo mal pago y en decadencia sucedieron las primeras líneas de aquella libreta:
"Hoy busqué la suerte en una entrevista laboral..."
Juano
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