Sindrome De Domingo Por La Tarde

lunes, 20 de febrero de 2017

Desde cero

Todavía es tiempo de ver la vida de otra manera, decía mientras descorchaba su tercer cabernet de la noche, Flavio miraba fijo a los ojos taciturnos de Victoria, que tanto le reflejaban su alma.

Era invierno y decidieron refugiarse en aquel bar de San Telmo que tanto habían frecuentado hace años, hoy después de mucho tiempo volvieron a frecuentar esa misma mesa que tanto los vio reír y llorar de tristezas  y de  alegrías

Victoria con su tapado de terciopelo que le hacían juego con sus ojos color esmeralda, tenía planeado irse de vacaciones un tiempo a Australia, mientras Flavio decidía como encarar la beca que le habían otorgado en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Ellos llevaban ya casi diez años de casados.

-Me parece que es una oportunidad de que hagas las cosas bien, digo, de que hagas al fin algo que te haga bien- decía ella mientras le agregaba un hielo a su copa. "Sacrilegio de Dios, es un reserva 2012" mencionaba él, casi ofuscado pero con media sonrisa en su rostro Mientras apoyaba su cara en la ventana del bar, viéndola desde el reflejo como se quitaba su tapado a causa de la temperatura del alcohol.

-De todos modos, creo que estamos en una etapa en que deberíamos hacer estas cosas.  Ya pudimos comprarnos una casa, me pude recibir de Historiador y la beca no puedo dejarla pasar, vos ya pudiste hacer todo esto mucho tiempo antes que yo, creo que es una oportunidad que debería aprovechar.

-Es verdad, dijo ella, la vida es algo que solo pasa una sola vez, un momento perdido en el tiempo es lo que somos, una ínfima existencia en toda esta gran pelota llamada planeta tierra.
De haber sabido que nos íbamos a separar unos meses a tanta distancia hubiéramos aprovechado en salir más y ver más cosas en el mundo exterior, nos encerramos mucho en nuestras burbujas.

-Tal cual, exclamó él, pero cuando vuelva podemos volver a ser como antes, como cuando veníamos todos los findes acá, birra, maní y muchas risas. Caminar por todo San Telmo de noche, perdernos y volver a reírnos de por qué no pedimos otra ronda más de cerveza mientras Ricardo(el mozo que nos conocía desde siempre) cerraba el local con nosotros adentro, presumiendo que no nos íbamos a quedar a dormir adentro del bar.

-Bueno, se acabó el vino, Vicky, vamos yendo?
-Dale, al final no hablamos sobre que vamos a hacer durante estos meses.
-Como diría mi querido Bogart, "Siempre nos quedará el Skype..."
posted by Juano Monzón at 21:03

0 Comments:

Publicar un comentario

<< Home