Sindrome De Domingo Por La Tarde
miércoles, 6 de mayo de 2015
Potrero emocional.
Ya con los lentes sobre mis narices, que eran tan incómodos corría y corría hasta quedarme sin aire por momentos. Mi cuerpo que era tan frágil, pequeño como una flor presenciando su primer tormenta.
Me caía, ellos me empujaban. No lograba divisar el pequeño esférico de trapo casi sin color con el que solíamos jugar todas las tardes, me gritaban "dale enano, corré" .En un momento del encuentro me paro frente al área grande, veo como uno de mi equipo tira un centro que se eleva en el aire con dirección hacía mi. Trato de dominar la pelota con una torpeza exquisita, pasa sobre mi cabeza y veo que rebota en uno del equipo contrario, la agarro, veo al arquero. En el momento de tirar al arco, alguien me empuja y se pierden los lentes como aquel Sol se perdía en ese atardecer.
Veía muy poco, me arriesgo a tirar, la pelota pega en el travesaño. Rebota y con mi poca fuerza pero mucha voluntad cabeceo hasta que logra entrar, gol(sí, gol!).
Uno de los chicos que hacía las veces de árbitro marca el final del partido, Sin darme cuenta me convertí en un héroe por accidente, ganamos gracias a un gol convertido por este niño con lentes que luchaba por jugar como los demás, sin dificultades. Pero en el momento que los perdí, se dió la situación que desencadenó en nuestra victoria.
Yo mientras seguía buscando mis lentes, los demás habían llegado a sus hogares. Me preocupaba mucho más volver a casa con ellos que con la gloria de haber salvado una tarde futbolera de Febrero, que se acababa con el manto del anochecer.
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